Saturday, January 18, 2014

Dedicado a Ernest

Ernest aprieta el gatillo de la vieja Olivetti. La maquina escupe corridas de toros, 
batallas cuerpo a cuerpo en las Brigadas Internacionales, 
borracheras eternas en Monmartre.tardes con aroma a ron bajo el sol de La Habana, caminatas intrépidas en la Quinta Avenida, cartas a Fitzgerald, barcos que se estancan en pantanos de Florida, cócteles en embajadas y escándalos que atraviesan la agitada primera mitad del siglo XX,
A mitad de camino, un inesperado Premio novel, un par de amoríos fugaces 
y otro par de divorcios, fulminantes, relaciones ocasionales, sexo sin amor, depresiones crónicas, que poco a poco transforman su figura en un Lobo huraño, que intenta esconder la cabeza en el agujero del anonimato
El mundo se debate entre dos salvajes Guerras mundiales, dos bombas atómicas que acaban en un suspiro con dos ciudades japonesas, avances centífcos, descubrimiento de vacunas, cazas de brujas disfrazadas de campaña anticomunista, los primeros pasos de un tímido joven de Memphis, que desata el éxtasis en las adolescentes de clase media americana, otra guerra inútil en Corea, la ascensión de una rubia platinada en las colinas de Hollywod, la caida de un rebelde sin causa y el desembarco de un mujeriego en la casa Blanca.

Una mañana fría, la maquina, incansable boxeadora, se encuentra acorralada por décadas de excesos y una depresion que avanza como peste, decide dejar de latir palabras y se detiene.

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