Wednesday, August 26, 2020

El puente de Julio

 

En una habitación sin vistas, anclada en el bohemio barrio de Montparnase, un autor, nacido en Bélgica, criado en Argentina y exiliado en Francia, se lanza a su aventura mas arriesgada.

A lo largo de su experimento, que aun no tiene nombre, pero que pronto bautizara con nombre de juego Infantil, los personajes, porteños y parisinos, deambulan sin brújula,entre obeliscos y Campos Elíseos, bastillas con olor a rey decapitado, callecitas simpáticas en Palemo, cafés coquetos de La rue Vieuville, librerías sonámbulas de la calle Corrientes y algunas putas del Moulin Rouge.

La construcción avanza a toda velocidad y los rumores sobre la complejidad de la obra comienzan a circular como pólvora en reuniones de los círculos intelectuales mas selectos de la capital francesa, rumores que deciden subirse en un barco y atravesar el Atlántico, para desembarcar en las costas sucias del Rio de La Plata.

El puente es Bautizado como Rayuela, en homenaje a un juego , que se cuela en la merienda de las tardes amables del barrio de Banfield y lugar frecuentado por Julio, en las tardes nubladas de domingo.

El mundo se sacude con la bala que atraviesa el cráneo de Kennedy y deja huérfanos

a doscientos cincuenta millones de almas americanos, la guerra de Vietnam avanza como un cáncer, La batalla espacial inicia su primer round, con victoria por Knock out del Gigante soviético, El Che Guevara inicia una quijotesca cruzada atravesando las venas de América latina y un grupo de cuatro jóvenes de la Liverpool obrera, engendran su primer éxito musical en los charts de música británica.

El puente, que finalmente cuenta con ciento cincuenta capítulos sin orden cronológicos, se inaugura en la primavera agitada del 1963.

El experimento despierta pasiones en guerrilleros idealistas, amas de casa de suburbio, obreros de la construcción, estudiantes de la Sorbonne y de la Universidad de Buenos Aires, críticos literarios y lectores hambrientos, que se rinden a los pies de la novela.

Memoria

 

Un tempano.

un iceberg.

Navega en un océano de pasillos con aroma estéril.


Un agujero.

Un hueco.

intenta abrirse paso en un ejército de ojos,

disparan silencios en la espalda.


La mano de la Enfermera,

pulcra y tan amable.

La caricia de la aguja,

la melodía de respirador artifcial.


El llanto de la Madre,

rompe la calma, atada con hilos de zapatos.

La risa ausente del padre,

se desvanece con el rumor de un Desierto.

Gracias por el fuego

 

Desde niño, Julio, siempre había sentido una extraña fascinación por el fuego.

Su primer recuerdo se remontaba a aquel espectacular incendio de la antigua papelería de la Avenida Dorrego. El hilo de llamas devorando las paredes, la nube de humo bailando en el cielo y el aroma intenso a papel quemado, penetrando en los poros sin pedir permiso, lo atraparon para siempre.

A partir de ese día, el fuego, se convirtió en un placer irresistible.

quemar, quemar, quemar. Hojas de arboles muertas, bolsas de basura abandonadas, juguetes desechados, papeles sin sentido, libretas, libros, apuntes de la escuela, latas y botellas, comida en mal estado, prendas de ropa, artefactos…

Quemar. quemar. quemar. Hasta que no quedase rastro, ni huella visible en el espacio...


Pasaron los años, la infancia dio paso a una adolescencia solitaria y alienada, marcada por el rechazo de los compañeros de bachillerato, el pánico a las fiestas de cumpleaños, la fobia a las reuniones de fin de año y la creciente indiferencia de sus padres.


Los bomberos del barrio solían invitar a Julio el pirómano, apodo con que lo habian bautizado los vecinos de Almagro, a presenciar los incendios, con la unica condición de que el no fuese el autor del siniestro.

Julio elegía sentarse unos escasos metros del siniestro, improvisando una butaca y contemplando el espectáculo desde la primera fila, que siempre finalizaba cuando la ultima gota de fuego era extinguida y el ultimo suspiro de las brasas moría en los brazos del agua.

Pero nada era suficiente, y Julio siguió quemando, quemando y quemando, convirtiendo en cenizas, todo lo que caía en sus manos.


Todo cambió esa mañana gélida de Febrero, en la que Julio decidió consumar su obra maestra, calculada matemáticamente durante las semanas previas y ensayada hasta el hartazgo en su cabeza.

Julio despertó con el alba. Se armó de su inseparable mechero Zippo y su vieja lata de benzina. Salio de su casa y avanzo lentamente, atravesando la calle desierta del domingo, hasta llegar a las inmediaciones de la plaza San Martin, lugar en el que se encontraba su objetivo.

Miró hacia un lado y miró hacia el otro, asegurandose de tener el camino despejado de testigos…

Julio abrió la lata de bencina y roció el liquido sobre el cuerpo de una mujer, elegida al azar, para cometer su acto.

Acarició el mechero y encendió la mecha sagrada...

Julio contempló con extasis, sumido en un orgasmo, como la carne y los huesos de la mujer eran devorados sin piedad por las llamas.


Quemar.. quemar.. quemar...

Por primera vez en su vida, Julio sintió como su sed por el fuego, finalmente se apagaba.

Receta para calmar la angustia

 


  1. Verter en un recipiente Medio (1/2) kilo de juego infantil perdido.

Agregarle unas cucharaditas (No mas de tres o cuatro) de ebullición adolescente.

Batir hasta obtener una masa de despreocupación bien uniforme.


  1. Verter el contenido de la mezcla en una olla a presión y

Cocinar a fuego lento durante aproximadamente una hora.

Agregarle una pizca de pubertad prematura a gusto

Dejar fermentar durante unas tres horas.


  1. Servir el plato, revistiéndolo de una salsa de extracto de primer beso.

Podrá ser acompañado por un vasito de licor de cumpleaños o

de fiesta Navideña a elección

Monday, August 17, 2020

Indefinido III

Ese Yo sin alas , sobrevuela los agujeros de las noche. 

Esa noche sorda, arranca gemidos al insomnio. 

Ese insomnio árido , atado a los pies de tu nombre. 

Tu nombre sin memoria, se mira en el reflejo de una sombra. 

Debajo del vestido de la sombra, 

una pareja de errantes, 

beben la sed de las palabras, 

y hacen el amor con los silencios. 



Sonata (Dedicado a Erik Satie)

 
Sonata de piano amarga
Erick Satie lanza un fa mayor asesino,
la nota se fuga violenta de la partitura
Dispara a quemarropa,
y perfora un pedazo de corazón muerto.
La Oruga anciana  que ya no sueña con ser mariposa.


Golpe a la belleza,
Al calendario que devora los dias como moscas,
A la tierra cavando agujeros,
Al Ser, al verbo y a esos ilutres habitantes de la Nada.



Sonata II

 

Los dos planean un encuentro que amaga en convertirse en una fuga desesperada, en una escapada sin brújula, en un viaje improvisado a una isla borrada del mapa.

Los dos construyen una estrategia para arrebatar de un tirón, un par de a la insoportable levedad del calendario. Intentan dar a luz a una historia, a un prólogo que no despega y se estanca en un pantano de frases, párrafos y líneas confusas.

Se esperan, se miden y controlan matemáticamente cada uno de sus movimientos, jugando a un ajedrez de minutos y segundos.

Se arman de valor y finalmente deciden lanzar una caricia fulminante,                derribando los cimientos de una cárcel invisible, construida con dudas y secretos del pasado.

Aprietan con fuerza los cuerpos y se aferran un bote salvavidas, con la esperanza de evitar un naufragio que se asoma inevitable.

Disparan un abrazo letal, que cruza la frontera de la ventana y aterriza a salvo en una esquina huérfana.

Los dos flotan en una nube de piernas, manos y brazos que penetra cada metro cuadrado de la habitación.

Con el primer grito del alba, un ejército de relojes conspiradores los separa y los destierra de su pequeño refugio.

Salen afuera y colisionan contra un iceberg, anclado en el umbral del portal del edificio. 

Un ejambre de transeuntes contemplan con indiferencia la escena.

De repente, un aroma a despedida los invade, acuchilla las partículas del aire y amenaza con hacer estallarlo en mil pedazos. Antes de la partida, cruzan una mirada fugaz que muerde los bordes del silencio.

En cuestión de segundos, inician un exilio lento.Los dos se convierten nuevamente en dos extranjeros, en dos viajeros que arrastran una maleta repleta de deseos inconclusos, en una pareja de sonámbulos atrapada en un insomnio de promesas.


Indefinido II

 

Un recuerdo se desabrocha el paracaídas

y se arroja al vacío,

golpea su cabeza contra una fantasía

y se hunde en un océano de Amnesia.


Intenta moldear la memoria,

pero en lugar de brazos, brotan piernas ciegas

ojos ateos, oídos lisiados,

y sueños que laten sonámbulos.

Sunday, August 16, 2020

Indefinido

Ese Yo sin alas, sobrevuela las trincheras de la noche.

La noche sorda, arranca gemidos a una grieta amable,

atada al precipicio de tu nombre.


Tu nombre, sin memoria, se mira en el espejo de una sombra.

Debajo de la sombra, se esconde una pareja de errantes.

Beben la sed de las palabras y hacen el amor con los silencios.