Wednesday, August 13, 2014

Ofelia

Ofelia guarda un pedazo de infancia en el bolsillo.
Los grises brotan violentos en Varsovia,
la mañana gélida muerde la despedida,
una caricia ahogada de la Madre,
una lágrima enjaulada del Padre,
se alejan y se desvanecen en una nube de maletas.

Ofelia afloja la cerradura de los párpados
y aprieta los dedos contra un instante rabioso.
Contempla las piezas del Gigante de Vapor,
flotando en un mapa de tierras lejanas.
La sombra de la Guerra, avanza con patas de rinoceronte
dejando cicatrices de bombas en las venas de Europa.

Ofelia desembarca en un país sin acento,
Apoya su exilio en los hombros de la ciudad huérfana,
La brisa se impregna de rostros extranjeros,
las calles susurran melodías agridulces,
y palpitan sueños imposibles de retorno.

Ofelia cría una manada de fantasmas,
deambulan sonámbulos ,entre fotos amarillentas
y palabras extirpadas del estómago de una carta.
El olvido se instala cómodo y sereno,
en la comisura de las horas y los labios del minuto.


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