Para olvidarte,
solo necesito recuperar alguno de tus silencios,
lanzados como misiles antiaéreos desde la base militar de tu cama
o alguno de tus besos ejecutados por tus labios a veinte grados bajo cero.
Para convertirte en ilusión óptica,
solo me basta con abrazar al Insomnio.
Para que Ana, tu nombre,
deje de arrastrarme al derecho y al revés
Solo tengo que amputar las patas a las vocales
y cerrarle los ojos a tus consonantes.
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