Tengo la mente como una manada de rinocerontes embistiéndose contra un bazar chino.
Tengo el corazón como un piano atado a un hilo de seda, colgando en un precipicio de 6500 metros de altura.
Tengo el alma como un pez fuera del agua, nadando en el Desierto del Sahara y el cuerpo de boxeador abatido, a punto de besar la campana del último round.
Me tengo a Mí y nada más que a Mí,
Intentando encajar las piezas en esta maquina oxidada.
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